Papá

Mi esposo Juan Carlos, ha sido, no solo un buen esposo, sino un padre maravilloso. Su dedicación con Juan Luis y Juan Pablo, es algo quiero resaltar. Hoy en día muchos padres son dedicados con sus hijos y asumen un rol más fraterno y participativo en cuanto a la crianza, y no como antes, en el tiempo de mis abuelos, donde el padre solo era el proveedor y llegaba a la casa cansado, solo para imponer algún castigo o disciplina a los hijos. Y su trato para con los hijos era muy distante.

Juan Carlos además tiene una debilidad muy grande por Juan Pablo, y debo reconocer que a veces él lo consiente mucho más que yo. Con Juan Luis, también tiene una relación muy hermosa, comparten el gusto por la cocina, les encanta entablar conversaciones sobre fórmula 1, y les fascina ver programas como “La ciencia de lo absurdo” o “Mega Construcciones” y luego comentar los episodios.

Él ha sido muy dedicado a la hora de llevar a Juan Pablo a sus terapias, estar pendiente de todos los medicamentos que debe tomar y a ambos les encanta cantar, (a pesar de no tener buena voz para ello), pero se divierten mucho.

Juan Carlos ama con locura a sus hijos, y ambos también lo adoran. Juan Luis lo sorprende cada día con su capacidad de análisis, lo derrite cuando le dice: “Papá te amo” y lo emociona cuando en sus prácticas de beisbol hace un buen swing con contacto. Cuando Juan Luis y Juan Pablo, estaban pequeños, al llegar Juan Carlos a la casa, luego del trabajo, se ponía a jugar futbol o beisbol con Juan Luis, o se lanzaban a piso a jugar con las pistas de carritos, era algo muy divertido para ellos.

Hace un poco más de 4 años, cuando regresábamos de uno de los tratamientos de Juan Pablo en Santiago de Chile, la vida nos puso nuevamente a prueba. Juan Carlos a los pocos días de llegar comenzó con un malestar como de gripe, y al día siguiente me pidió  ir al médico. Fue ingresado a la clínica, por un cuadro de neumonía y otras sospechas, pero al día siguiente, la Neumonólogo  nos dijo que en la placa se veía algo más, así que le realizaron varios exámenes, incluida un procedimiento llamado fibrobroncoscopia para obtener muestra de tejido y someterlo a  una biopsia, que arrojó como resultado -cáncer de pulmón.

Fue duro recibir la noticia, nos tomó por sorpresa, a pesar que era algo que podía ocurrir, ya que él siempre había fumado mucho. Pero nunca esperas esa noticia.

El proceso de duelo para mi esposo fue relativamente corto. Desde el comienzo asumió lo que él mismo decía con respecto a Juan Pablo, “El diagnóstico es de los médicos, pero el pronóstico se lo dejo a Dios”.

Juan Carlos fue sometido a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia, con intensiones curativas, como siempre nos lo dijo el oncólogo, y siempre mantuvo una buena actitud y disposición para hacerse todo lo que le indicaron. No fue fácil, porque esos químicos cambian el humor de las personas, se sienten mal y sin fuerzas, lo cual cambio por completo la rutina de juegos entre él y Juan Luis.

Durante el tratamiento, Juan Carlos debió estar hospitalizado dos veces, y además cuando llegaba a casa, solo quería estar acostado. Los niños apenas acababan de cumplir 5 años, así que asumimos que podíamos tratar de llevar nuestra rutina diaria lo más normal posible sin afectarlos, pero estábamos equivocados. Yo siempre había llevado a Juan Luis a su preescolar, pero en ese momento tuve que pedirle a mi hermana que lo hiciera ella, para yo poder acompañar a mi esposo a sus tratamientos. Juan Pablo, se quedaba con mi mamá y en la tarde los buscábamos a los dos para irnos los cuatro a casa.

Mi hermana me dijo unos días después, que debía averiguar que pasaba con Juan Luis, ya que cada vez que él veía que era ella quien lo llevaba o lo buscaba al colegio, comenzaba a llorar. A los días empezaron a escribirme algunas mamás de los compañeritos del preescolar, preguntándome que le pasaba a Juan Luis, él quien siempre había sido un niño alegre, ahora no paraba de llorar. Así que me tocó ir al colegio y explicar la situación que vivíamos en casa, lo cual fue muy beneficioso para todos, ya que tanto las maestras, como los papas de los amiguitos de Juan Luis, fueron muy receptivos y nos brindaron todo su apoyo. Pero también decidí buscar ayuda para Juan Luis, y lo lleve con una Psicólogo, quien, luego de evaluarlo, nos explicó que lo que el niño tenía era una depresión. ¡Guao!, una depresión, un bebé de 5 años podía estar deprimido, no tenía idea. En el próximo artículo, te contaré que hicimos para ayudar a Juan Luis a superar su depresión.

En cuanto a Juan Carlos, logró superar el diagnóstico, el tumor dejó de tener actividad y se redujo hasta convertirse en una masa benigna. Sin embargo a los 9 meses de estar en control, apareció un nuevo tumor o segundo primario, en el otro pulmón, ese sí pudo ser extraído mediante una intervención quirúrgica y luego reforzado el tratamiento con quimioterapia. Hoy en día mi esposo tiene 3 años libre de cáncer y pudo recuperar su rutina de juegos con Juan Luis y Juan Pablo.

Ahora, me gustaría saber más de ti, ¿has vivido alguna situación similar? ¿Cómo es tu pareja o esposo con tu(s) hijo(s)? ¿Es un padre amoroso y colaborador? Si te gusto el Post compártelo en tus redes sociales

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